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Un día son anarcos, otro no lo son.
Un día quieren revolución, otro solo quieren amigos.
Un día son apartidos, otro necesitan la coyuntura.
Un día son individua-listos, y muy libres son.
Un día se creyeron héroes, en unos tribuales mancillaron la Dignidad de un Pueblo que lucha.
Un día salieron en primera plana, y otro, y otro día, un 1 de mayo entero.
Un día amigo dijeron, como terroristas nos entregaron.
Un día lucharon contra instituciones, se institucionalizaron.
Un día nada, eran “Ni-ni” (ni esto,ni lo otro).

El Sup recibe del Teniente Coronel Insurgente Moisés una lata de conocido refresco de cola, con la marca borrada. El Sup coloca la lata frente suyo y explica:

“Ésta es una lata de conocido refresco de cola a la que se le ha borrado lo que la identifique publicitariamente. A principios de este año, en el Primer Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, en Oventik, Chiapas, uno de los asistentes intervino y puso sobre la mesa, con gesto teatral, una serie de envases de dicha marca e increpó a los zapatistas el que esos productos se vendieran en los caracoles, diciendo que eso era ser inconsecuentes. Los que venían de fuera lo aplaudieron a rabiar. Los compañeros guardaron silencio, después de todo, habían invitado a la gente a hablar, así fuera para decir tarugadas. Quienes aplaudieron, no le preguntaron al espontáneo juez, jurado y verdugo qué marca de calzado y ropa estaba usando, ni dónde o como había conseguido el moderno y caro vehículo de su propiedad en el que llegó para enjuiciar y condenar, envases mediante, el proceso de lucha zapatista. Le aplaudieron y él tuvo sus segundos de gloria, que alargó luego en las sobremesas coletas de sus cuates y clientes.

El silencio de nuestras jefas y jefes fue un gesto de cortesía, no significó ni significa estar de acuerdo con lo que dijo esa persona. Ahora yo voy a decir, en palabras, lo que dijo el silencio de mis compañeras y compañeros dirigentes, autoridades autónomas y coordinadores de los distintos esfuerzos que se levantan en territorio zapatista.

Frente a esta lata de refresco se pueden tomar varias posiciones. Una es la que sostiene el juez que nos visitó en aquella ocasión y que tanto entusiasmo y adhesiones despierta en una franja de la sociedad y de quienes se acercan a las comunidades. Es la posición del consumo anticapitalista. Consiste en atacar al capitalismo en el consumo, es decir, en no consumir determinados productos. Una posición valedera, respetable y, sobre todo, saludable.

Hay otra forma de anticapitalismo, que ataca en la esfera de la circulación. Es decir, no se adquieren los productos en los grandes consorcios comerciales, sino que se promueve y alienta el pequeño y mediano comercio, el comercio ambulante, las cooperativas y colectivos. Una posición también valedera, consecuente, respetable y que, además, no sólo ataca al gran capital, sino que beneficia a un sector de los desfavorecidos.

Por su parte, la zapatista o el zapatista toma esta lata de refresco y le empieza a hacer preguntas. Yo sé que de por sí los zapatistas tenemos fama de esquizofrénicos. Por ejemplo, aunque hablemos individualmente, no usamos el “yo, mi, me, conmigo”, sino que usamos la primera persona del plural: “nosotros”. Pero aquí no se trata de haber llegado al extremo de pretender sostener un diálogo con una lata de refresco, sino de algo más sencillo. Se trata de preguntarle a la lata quién la produjo y quién la transportó.

Puesto que la lata guarda un empecinado silencio, el zapatista se responde a sí mismo (otro signo de esquizofrenia, dirán algun@s).

La lata, se responde la zapatista, la produjo un obrero o una obrera, en una planta que es propiedad de un patrón, y la transportó un empleado, un “choferólogo” dirían los compas de la Realidad recordando la anécdota que contó el Teniente Coronel Insurgente Moisés en aquella ocasión, en un camión que es propiedad del mismo patrón. Y entonces esa obrera, ese obrero o empleado, recibe un salario pero no es todo lo que se gana con la lata de refresco. A la hora de producir esa lata, el obrero o la obrera son explotados por un patrón, que se roba su trabajo y sólo les da una pequeña parte para que traten de sobrevivir.

¿Qué pasaría, pregunta el zapatista, si no hubiera patrón, si la planta refresquera y el camión repartidor fueran propiedad de los trabajadores y trabajadoras, así como los zapatistas somos dueños de la tierra que trabajamos? La zapatista se responde: “los trabajadores no sólo tendrían más paga y vivirían mejor, también se harían dueños de su destino y empezarían a pasar muchas cosas en ellos, la problema sería muy grande pero sería otra problema, una más mejor, más democrática, más libre, más justa”.

El zapatista y la zapatista toman entonces una decisión, y ésta consiste en tratar de unirse con esa obrera, con ese empleado, para organizarse y, juntos, luchar por quitarles a los patrones la propiedad de los medios de producción, sea de producción de refrescos o de luz o de autos o de ropa o de zapatos o de todo.

Para hacer esto, los zapatistas sacan su pensamiento en la Sexta Declaración del Selva Lacandona y dicen claro: la problema del capitalismo es que unos pocos son dueños de todo y unos muchos son dueños de nada, y eso debe cambiar, ponerse de cabeza, subvertirse, “vueltearse”.

O sea que los zapatistas deciden ser anticapitalistas atacando la propiedad de los medios de producción. Esa persona que juzgó y condenó, quienes le aplaudieron y algunas y algunos de quienes nos miran, escuchan y leen, piensan que nuestro anticapitalismo no es consecuente, que el suyo es mejor y más visible, más inmediato y, sobre todo, más presumible a la hora de hablar de ser consecuentes.

Nosotros sólo decimos el nuestro es un anticapitalismo más modesto: es el que apunta al corazón mismo del sistema. Podrán cambiarse los hábitos de consumo de una sociedad, o las formas y medios para circular las mercancías, pero si no cambia la propiedad de los medios para producir, si no desaparece la explotación del trabajo, el capitalismo seguirá vivo y actuante.

Pero aún así no basta.

Hace algunos años, antes de las leyes revolucionarias y el inicio de nuestra guerra, en las comunidades más alejadas en la Selva Lacandona, era practicado un método para producir bebidas alcohólicas. Con caña o maíz o plátano fermentados se puede producir trago (o “posh”, como le llaman de broma los compañeros y compañeras). Así, sin explotar fuerza de trabajo (lo hacían de su milpa o de su platanal o de su sembradío de caña), sin consumir productos de trasnacionales ni engordar las cuentas bancarias de los propietarios de las grandes tiendas, los indígenas se emborrachaban, las mujeres eran golpeadas y violadas, los niños maltratados. Era un alcoholismo anticapitalista por donde se le viera, pero era y es un crimen.

Desde antes del alzamiento y sobre todo a partir de él, las compañeras zapatistas redujeron mucho el alcoholismo, fuera capitalista o anticapitalista, en las zonas rebeldes con su fuerza organizada, y con la concientización continua y permanente en nuestros pueblos.

Aunque la base material del capitalismo es la propiedad privada de los medios de producción, circulación y consumo, tiene ya una lógica que invade todos los rincones de la sociedad y debe ser combatido en todos los lugares.

Así como muchas cosas han cambiado o empezado a cambiar en tierras zapatistas, y otras tantas faltan de transformarse, así será la sociedad que construimos. Todos los esfuerzos actuales de anticapitalismo son respetables y tienen su importancia, así como lo son y tienen todas las luchas, grandes o pequeñas, que se hacen y harán para hacer del nuestro un país donde ya no sea un dolor o una vergüenza ser indígena, niño o niña, mujer o joven, anciano o anciana, diferente en la sexualidad, o ser cualquiera de todas las diferencias que hay y habrá en la humanidad.

Así que expliquen, eduquen, formen, aconsejen sobre lo que es bueno y malo para la salud en la alimentación. Pero no juzguen y condenen a quienes han decidido arriesgar la vida, y todo lo que han levantado sobre la sangre de nuestros muertos, para destruir un sistema que a ustedes y a nosotros, enlatados o sin lata, nos despoja, nos explota, nos reprime y nos desprecia.

¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA ATENCO!

¡LIBERTAD Y JUSTICIA PARA OAXACA!

Muchas gracias.

SupMarcos.

marxyproudhon

El primer encuentro entre los dos autores se produjo en París en 1844, el alemán tenía 25 años y el francés 35 y, a partir de entonces, parece ser que las reuniones entre ambos fueron frecuentes, durante al menos un año. Marx declararía en alguna ocasión, con cierta suficiencia, que si Proudhon conoció el hegelianismo fue gracias a él y, aunque ello sea cierto, poco importa para conocer lo valioso del pensamiento de uno o de otro. Tanto Marx, como posteriores intérpretes de su doctrina, tal vez algo adoradores ciegos de la fortaleza teórica del alemán, hablarán con desdén de los intentos de Proudhon por partir de la dialéctica para elaborar un discurso filosófico propio; a nuestro modo de ver las cosas, lo consiguió más que de sobra. No hay que hacer, en primer lugar y para recuperar de manera limpia y honesta el pensamiento de determinados autores, excesivo caso a unas críticas marxistas que parecen muy parciales, reiterativas y, además, a las que la historia parece ir colocando en su sitio. Parece ser que Proudhon, en la línea de la labor que haría posteriormente Bakunin, había advertido a Marx sobre la intolerancia de sus postulados. Además, Proudhon elaboraría una obra, Filosofía de la miseria (1846), en la que tal vez se puede notar la influencia de Hegel y de Marx, pero con una asimilación libre de su pensamiento y estableciendo un discurso propio.

Era tal vez demasiada independencia para el alemán, que no tardaría en escribir su respuesta, La miseria de la filosofía (1847), a la que también puede denominarse sin ambages el antiproudhon, en la que trata de demostrar que poco había entendido o quedado de la dialéctica en el pensamiento del francés. Insistiremos, las críticas de Marx, por muy brillante que fuera este autor, pierde fuelle ante su partidismo y dogmatismo; así lo dejan ver calificaciones totalmente inapropiadas a Proudhon de “utopista” o de “pequeño burgués”, algo por otra parte habitual en Marx y en algunos marxistas, etiquetar a todo el que ose contradecirles. Cuando Proudhon se encuentra con Marx, no es ya un joven, habrá tenido múltiples influencias, como la del socialista utópico Fourier (es una pena que no le influyera más en cuestiones de moral sexual), gran amante de la dialéctica; puede decirse que poseía el autor de ¿Qué es la propiedad? ya sus propias ideas, su propia concepción de la dialéctica. Partiendo de la lógica de Hegel, al que puede decirse que se opondrá posteriormente, elabora lo que se atreverá a denominar, como un filósofo con personalidad propia, teoría o dialéctica serial; esta visión dialéctica, que observa el pluralismo en la naturaleza y en la sociedad, se extiende al ámbito económico y político, y por supuesto al principio federativo proudhoniano, parte primordial de la propuesta política y filosófica ácrata. Proudhon apuesta por un equilibrio de fuerzas antagónicas, sin que haya ningún principio superior que las sintetice, y se niega a aceptar el “absolutismo” de ningún elemento, insistimos, también en el terreno social. El acercamiento a la verdad se produciría gracias al equilibrio, a una permanente tensión y contradicción.

Para Marx, igual que para Hegel, el movimiento dialéctico se caracteriza por el enfrentamiento de dos elementos contradictorios (tesis y antítesis) hasta su fusión en una categoría nueva (síntesis). En la propuesta de Proudhon, no existen tres elementos, sino únicamente dos, que se mantienen una junto a otro de principio a fin. No hay un final sintetizador, sino equilibrio, una especie de antinomia persistente. Numerosos marxistas acusarán a Proudhon de renuncia o impotencia para resolver los antagonismos sociales. Nada más lejos de la realidad. El autor de Sistema de contradicciones económicas desconfía de la perfección, pero no renuncia en absoluto al progreso, su dialéctica no es estéril ni inmovilista. Es más, el auténtico progreso (o ascenso) se encontraría en un constante flujo y reflujo. La guerra o polémica sería una de las principales categorías de la razón humana, tanto especulativa como práctica, y de la dinámica social. La paz se establece en la permanencia del antagonismo, no en la destrucción recíproca, sino en la conciliación ordenadora y en el perfeccionamiento sin fin. Los términos derivados de esta conciliación son justicia, igualdad, equilibrio o armonía y en todos ellos están unidos lo real y lo ideal. Proudhon propone un equilibrio en la diversidad, continuamente inestable, susceptible de ser perfeccionado.

En lo social, los elementos que en estado puro serían nocivos, gracias a la unión con su contrario, y a la corrección consecuente, mantienen el movimiento de la vida; el equilibrio recibirá el nombre de justicia. Sin embargo, la justicia no será solo el resultado del equilibrio, sino también el principio que asegura su realización (algo, tal vez oscuro en la obra de Proudhon y que remite de alguna manera a cierto principio trascendente). Donde se aparta también de Hegel y de Marx es en la elaboración de toda una teoría de la libertad, como fuerza de la colectividad soberana, y de la justicia, como ley; se niega a aceptar, en definitiva, un seudoprogreso que no es más que un proceso determinista y apuesta firmemente por la libertad humana. Frente a una síntesis que mecaniza el proceso y que inhibe la iniciativa humana, Proudhon apuesta por el acto creador. Diego Abad de Santillán escribiría que el filósofo francés deseaba la “revolución permanente” (concepto que irá más allá de su significado marxista y trotskista), en ese afán por un progreso constante y por una justicia siempre presente. Por supuesto, no todo está diáfano en la teoría de Proudhon, su propuesta conciliadora parece tender a la síntesis en algunas lecturas y hacia la dificultad en otras, no resulta fácil resolver los conflictos sin suprimir la tensión entre opuestos, y su negación de toda trascendencia en su movimiento dialéctico no casa del todo bien con la asignación al proceso de una norma y de un fin. No obstante, las fisuras que puede haber en todo gran pensador no debe conducirnos al desdén, máxime cuando se trata Proudhon de alguien que apostó por el progreso sin caer en la ilusión del devenir ni en ningún tipo de determinismo.

En el ámbito económico, donde coinciden Marx y Proudhon es en considerar que es únicamente el trabajo lo que crea valor. Sin embargo, en la concepción de la sociedad socialista, encontramos ya la gran divergencia entre anarquistas y marxistas; si Marx parece conformarse con considerar que en una sociedad sin alienación las decisiones colectivas solo pueden ser correctas, Proudhon teme que un poder central destruya la libertad individual y la espontaneidad de los trabajadores. Es en La capacidad política de la clase obrera, donde Proudhon insta a la clase obrera a sacudirse toda tutela y a que se conduzcan hacia la autogestión. En algunos momentos de su obra, Proudhon predica a favor de la cooperación entre clases, pero su pensamiento evoluciona hacia una mayor confianza en las posibilidades revolucionarias de los trabajadores; a partir de 1852, si hablamos de una concepto marxista como es la lucha de clases, Proudhon adopta ya un camino recto hacia la sociedad autogestionada con una clase obrera emancipada. En el pensamiento anarquista posterior, resultará inadmisible la sociedad de clases; tal y como Rocker deja bien claro en Anarcosindicalismo. Teoría y práctica; si se renuncia a acabar con la división entre clases, solo puede aceptarse la génesis de una nueva clase dominante. No obstante, la complejidad proudhoniana no reduce la revolución a un simple antagonismo entre clases; Proudhon considera que una conciencia superior debe ser el resultado de la fusión entre clases, por lo que conminó no pocas veces a las capas medias a acercarse a la causa de los trabajadores. No obstante, quedémonos también con su firme apuesta por la capacidad plenamente revolucionaria de de la clase obrera. Algo que se confirmará posteriormente con Bakunin, la Primera Internacional y la apuesta decididas por que la emancipación de los trabajadores sea realizada por ellos mismos (parafraseando la frase, paradójicamente, atribuida al propio Marx).

Tomado del Blog, zAlut
http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com.es/2013/05/proudhon-frente-marx.html

terroristaelestado

Ese que se esconde tras la democracia del voto,
ese que impone leyes de mercado,
ese que no es más que un títere de empresas,
ese que asesina en nombre de la paz.

Que regala nuestras aguas a coca cola,
y niega el agua que pagan nuestros barrios.
Que prostituye la educación al banco mundial,
y niega la educación que pagan nuestros barrios.

Aquel que vende la salud pública,
para hacer de ésta un gran mercado.
Aquel que se disfraza en el que REPRE-senta,
para escribir democracia en el juego de ahorcado.

Que camufla su paz con la fuerza pública,
para que ésta nos mate en nombre de la patria.
Que encierra a la justicia en unos tribunales,
para que ésta diga que somos criminales.

Suenan las sirenas policiales,
te vas maldito asesino.
Se empieza a respirar mejor,
pero el cielo quedo triste, el Pueblo quedo triste.
Viniste a violar los derechos de este Pueblo,
cuentos con Chinchilla de Seguridad,
cuentos de como hacer que el mismo Pueblo se vea como terrorista.
Cuentos de un 1 de mayo Anarquista en Costa Ri$a,
cuentos de que eran terroristas,
cuentos como los que hicieron en tu puta nazión con los Martires de Chicago,
mostraste que tenes a todos los pendejos de arriba a tu disposición,
la prensa, políticos, policía, señores de saco y corbata, para hacer lo que se te venga en gana,
sin duda te sigues cagando en el patio trasero.
Ya no más helicópteros militares volando sobre nuestras cabezas,
al menos por un tiempo.
Ya no más prohibición de libertad de transito,
al menos por un tiempo.
Ya no más francotiradores en los edificios de la asquerosa Capital, al menos por un tiempo.
Esperemos que tu nombre no suene más Obama,
al menos por un tiempo.
Esperemos que alguien vengue a tod@s l@s que has asesinado, violado y humillado,
al menos que dentro de un tiempo no vuelvas a ser bienvenido,
y ojala que fuese para siempre.
Esperemos que te empiecen a llamar el “Terrorista Obama”
y a tu nazión de la falsa democracia,
que maldice a los Pueblos con todas las guerras,
esa nazión que lleva la bandera del Capitalismo.
Mientras este Pueblo,
tiene que construirse su identidad,
tan humillada, tan destrozada, por las balas del “Premio Nobel de la Paz” (premio entregado a asesinos por excelencia).
Obama y Chinchilla fascistas,
al Pueblo no se le engaña tan fácilmente,
son más ingenuos los de arriba,
por que no saben que las ganas de libertad del Pueblo,
le harán ver la verdad más fácilmente.
La verdad del fraude con el TLC,
la verdad de que los medios de (in)comunicación hacen e hicieron Terrorismo mediático.
La verdad de que l@s Anarquistas no somos terroristas, la verdad de que los terroristas viven en EEUU.
La verdad de que los terroristas en este país están en el antro legislativo o en zapote, o simplemente visten de azul y se les identifica como p-o-l-i-C-I-A.
La verdad que tenemos Memoria de nuestras luchas,
que seguimos luchando por salud, vivienda, trabajo, educación.
Ya no suenan más tus sirenas asesino,
vete lejos y muere rápido.
No dejes nada Obama,
llévate tus bombas, tus asesinos, tu dinero, tus banderas.
Llévate a Chinchilla y sus secuaces,
llévate al Banco Mundial y sus políticas deshumanizantes,
llévate a partidos políticos y sindicatos reformistas,
solo deja algo, solo deja el odio,
para que se convierta en Rabia organizada de este Pueblo.

zAlut y Anarquía.

Por el derecho de los Pueblos a la Toma de Desiciones.

Por el derecho de los Pueblos a la Toma de Decisiones

Todos los que criminalizan, están condenando al Pueblo. Esperemos que la memoria no falle y recuerden este 1 de mayo 2013.

Cuando las balas de goma lleguen a sus comunidades,

cuando el agua solo pueda ser bebida por quienes puedan pagarla,

cuando la educación solo produzca máquinas no pensantes,

cuando l@s muert@s políticos se hagan cotidianos,

cuando por hipotecas los desalojen de sus casas,

cuando por no pagar un alquiler los desalojen de sus viviendas,

cuando el patrón les rebaje sus salarios y les duplique la jornada laboral,

cuando no puedan viajar en bus por que subió el pasaje,

cuando vean a sus herman@s de sangre robando para poder mantener sus hij@s,

cuando el plato de frijoles falte en la mesa,

cuando se muera haciendo fila para ser atendido en un hospital,

cuando hayan acabado con la Dignidad de este Pueblo,

recuerden que ustedes fueron los primeros en juzgar.

zAludos para quienes tienen dignidad y aún en la peor de las ignominias impulsada por los medios de (des)información y el Estado de Costa Rica, creemos en un mundo nuevo, luchamos por un mundo nuevo.

Resistencia y Autonomía.

zAlut y Anarquía!

Abrió su mirada, nos lleno de esos recuerdos,

alimento su/nuestra memoria.

Nos recordó esos placeres que nos llevan al clímax de lo inexplicable,

ese orgasmo de solo sensaciones.

Nos recordó esos infortunios, de pocas alegrías en el maldito capitalismo.

Nos recuerda el primer nacimiento, y los nacimientos que nos hicimos.

Nos recuerda que juntos somos fuertes y solos tan ampliamente maleables.

Nos recuerda el hecho de dormir en sus pechos, sintiendo el latido de guerra de las mujeres rebeldes.

Nos recuerda que estamos vivos como ayer, y que podremos vencer, mientras la memoria nos haga envejecer, recordando tanto años de resistir.

Recuerdo pues los precarios de vida, el monopolio de la violencia, a la justicia encerrada, pero no recuerdo si no vivo la dignidad de nuestro Pueblo.

zAlut y Anarquia