Momentos espontáneos y desconocidos.

Publicado: julio 3, 2013 en Revoluciona Escritos, Poesía y Cuentos
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La noche se detuvo,
con ella los coches abandonaron la vía,
el mundo enmudeció,
su boca suplicó.
En ese instante la gente desaparecía,
no existía nada más que ese momento,
espontáneo y desconocido,
totalmente efímero.
Cruzamos el camino,
me tomo con la confianza
que solo ese momento podía producir,
probablemente ella olvido sus nimiedades,
yo sin embargo las construí.
Concluyó el trazo del camino que recorrimos juntos,
sonrió y me miró,
intercambiamos nombres,
nos separamos sin perdernos la mirada,
cada vez más lejos
hasta perdernos de vista.
La mirada se abrió,
ahora la noche continuaba,
los coches seguían en la vía,
el mundo gritaba de desesperación,
y su boca no estaba para suplicarme.
Tal vez solo fui yo
rogando por esa boca en suplica,
porque todo callara,
porque se detuviera la noche,
en un ciclo sin fin de momentos espontáneos y desconocidos.

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